No corren buenos tiempos para los coches gastones y contaminantes. Tanto por razones económicas como medioambientales, la tendencia imparable del mercado apunta hacia automóviles cada día más limpios y austeros en los consumos. Dos aspectos en los que, tradicionalmente, flaqueaban los todoterrenos y todocaminos, que por sus características intrínsecas se ven muy penalizados en ambos sentidos. Pero a grandes males, grandes remedios. Los fabricantes son conscientes, por supuesto, de tales particularidades y por ello han apostado por nuevas tecnologías que permitan minimizar sus carencias al respecto.