La mayoría de los esfuerzos de los grandes fabricantes se dirigen al desarrollo de coches eléctricos, considerados por la mayoría de ellos como el futuro de la industria del automóvil. Pero mientras, en Toyota prefieren dejar muy claro que, de momento, la realidad es híbrida, como en su día ya demostró con el exitoso Prius. Y lo hace con propuestas tan interesantes como el nuevo Auris HSD, que supone la introducción de esta avanzada tecnología en un modelo de dimensiones compactas, en una especie de democratización de sus ventajas. Esta variante goza de todas las cualidades ya conocidas en sus hermanos de gama: un diseño muy agradable (que no espectacular o especialmente llamativo, dicho sea de paso), una habitabilidad correcta para sus 4,24 metros de longitud (aunque en este caso con un maletero algo más justo por el espacio que requiere la batería), la calidad general de sus materiales típica de la marca, la fiabilidad propia de Toyota... En definitiva, un producto muy equilibrado que con la tecnología híbrida alcanza nuevas cotas de eficiencia, especialmente en lo que se refiere a una utilización urbana, en la que exhibe todos sus argumentos.