Un comportamiento equilibrado

El Polo es un coche fácil y práctico de manejar en la gran ciudad. Con sus apenas cuatro metros se aparca con facilidad y gira sin problemas en espacios angostos. Las sensaciones generales que ofrece al volante son las de coche grande, con una calidad de rodadura óptima y un aplomo suficiente en casi cualquier circunstancia. Sus suspensiones tienen unos reglajes equilibrados, ya que no son duras o secas y tampoco los balanceos son excesivos, siempre que no superemos los límites de la lógica.

En carretera se defiende bien. En vías rápidas, como autopista o autovía, su aplomo es el que ya hemos señalado, de coche de categoría superior, lo que se traduce en seguridad y tranquilidad. En curvas de alta velocidad tampoco se descompone, ya que pisa con firmeza porque tiene mayor distancia entre ejes y también anchura entre ruedas.

Prestacionalmente, y salvando las ya señaladas limitaciones de un motor poco elástico, el motor 1.4 MPI no desentona con el resto del conjunto, con una velocidad máxima de 117 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en poco más de doce segundos. En cuanto a los consumos, su promedio homologado está en torno a los ocho litros por cada cien kilómetros.